Un jovencito acaba de entrar en un club erótico cuando ve a un pillo sentado en un sofá con las piernas abiertas. Al instante se le pone dura la polla al pensar que va a ser utilizado por ese granuja desconocido. Se acerca a él y se arrodilla para oler y lamer sus zapatillas y calcetines malolientes. Luego se acerca a la enorme erección del bribón y empieza a chuparla ávidamente. Sabe que va a tener que dar su culito... después de todo, ¡para eso ha venido!